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Seis mil libros y un reclamo: por un espacio para la Biblioteca Genoveva

Funciona en un pequeño sitio de menos de 50 metros cuadrados, sobre el arroyo Felicaria del delta sanfernandino. La comunidad isleña que la sostiene reclama al Municipio que ceda un galpón en desuso, pero el distrito no da respuesta. Autores y lectores, al frente de una campaña para hacer oír su pedido.

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Son más de seis mil libros apretujados. Cubren de punta a punta los estantes y ocupan cada rincón, del piso al techo, en una superficie de menos de 50 metros cuadrados. En el universo literario de la Biblioteca Popular Santa Genoveva, entre personajes de fantasía, relatos históricos y poemas, pasa de todo. Pero, dentro de sus instalaciones, no hay sitio para nada. Apenas caben un escritorio y una silla. Por eso, los isleños que le dan vida lanzaron una campaña para hacer oír su reclamo: “Por un espacio para la Biblioteca Genoveva”, en el arroyo Felicaria del delta sanfernandino.

Un galpón vacío, reclamado al Municipio.

A metros de la pequeña construcción pintada de azul que alberga a la biblioteca, dos grandes galpones permanecen vacíos. Pertenecen al Municipio de San Fernando, que planeó utilizarlos como refugio para inundados e intentó organizar allí un espacio de talleres, sin éxito. Mientras las pilas de miles de libros crecen en la Biblioteca Genoveva, sin espacio para sus trabajadores y usuarios, los galpones están tan en desuso que sobre uno de ellos hasta se mantiene el álamo caído que nadie acudió a cortar.

“No podemos recibir mucha gente porque paradas entran tres personas. No estamos en condiciones, no tenemos una sala de lectura. Sólo podemos hacer algo al aire libre. Es un pequeño edificio que originalmente era una especie de galponcito con dos plantas: la de abajo se inmunda así que no hay mucha cosa; en la de arriba tenemos una habitación de 4×4 y un pequeño escritorio, todo atiborrado de libros, y una silla”, describe Marisa Negri, docente, editora, poeta y miembro de la comisión que gestiona –a pulmón- la Biblioteca Genoveva.

En menos de 50 m2, 6.000 libros.

En mayo de este año, desde la comisión iniciaron las gestiones para que el Municipio acceda a destinar los galpones vacíos a la institución, que funciona desde 1999 en un terreno cedido en su testamento por Germana Genoveva Agripina Lattuga de Rojas, francesa, amante del Delta y cuñada del escritor e historiador Ricardo Rojas. “Presentamos una carta en mayo, nos reunimos varias veces con Carlos Traverso -secretario de Deportes, Cultura y Educación-, con Teresita Valenti -encargada de islas-, que es la que más interés mostró. Mandamos notas al intendente –Luis Andreotti- pero en concreto nunca se llegó a nada”, relata Negri, en diálogo con El Argentino ZN.

Norman Briski se sumó a la campaña.

Ante la falta de respuesta, en los últimos días la comisión a cargo de la biblioteca lanzó una campaña a través de las redes sociales. Poetas, escritores, lectores y hasta actores como Norman Briski se sumaron a la iniciativa y posaron con carteles con el lema “Un espacio para la Biblioteca Genoveva”.

“Es momento de que el Municipio nos haga un lugar. No le estamos pidiendo dinero sino simplemente que nos den un espacio que no usan”, resalta la docente. Y señala que, a diferencia de otras bibliotecas populares del distrito, la del arroyo Felicaria no recibe subsidio municipal. El único financiamiento proviene de Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (CONABIP).

Fomentar la lectura en lanchas escolares.

Pese a la falta de espacio, desde un lugar de menos de 50 metros cuadrados en estos años se gestó de todo. Hubo festivales y talleres, recorridas por las escuelas de la zona –a algunas como la Técnica 1 y la Escuela 20 se les provee material de lectura-, se puso en funcionamiento una bibliolancha y se lanzó el Programa Libros Para Viajar. Una iniciativa para fomentar la lectura en las lanchas escolares del Delta, que recibió el primer premio en la categoría Sociedad del certamen Viva Lectura 2016.

“Uno de nuestros objetivos principales es hacer algún convenio con UTN (Universidad Tecnológica Nacional) u otra universidad para traer algo de formación terciaria al delta, que no hay nada. San Fernando se jacta de los 950 kilómetros cuadrados de zona insular pero no se ocupan de los isleños”, cuestiona Negri, mientras continúan la campaña de difusión y los planes de más y más actividades para cuando, por fin, el Municipio acceda a que su galpón vacío sobre el arroyo Felicaria se llene de aventuras, historias, poesías y lectores ávidos por descubrirlas.

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