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Los intendentes de Malvinas (Nardini) y de Escobar (Sujarchuk), del Fénix, y el de San Martín (Katopodis, en el centro) de Esmeralda.

Por Agustín Cesio, para El Argentino ZN

El tablero de ajedrez político se viene reconfigurando desde la asunción de Mauricio Macri y María Eugenia Vidal. El proceso opera en el peronismo con una particularidad: se advierte el inicio de una actualización política con reminiscencias ochentosas. Dicho de otro modo, una renovación está en marcha. En un movimiento en donde la centralidad de la política pasa por las instituciones, el hecho de haber perdido los sillones de Rivadavia y Dardo Rocha lleva a poner el foco en los intendentes, “primer mostrador de los vecinos”, como la mayoría de ellos se autodefine.

El sentido y alcance de esta renovación son dos de los clivajes a discutir en el ágora de justicialismo. Las candidaturas (¿Cristina Fernández de Kirchner? ¿Sergio Massa? ¿Daniel Scioli? ¿Florencio Randazzo?) aportan otra dimensión que hace que esta textura sea aún más abierta. Si a esto se le suman las demandas específicas de cada territorio, puede llegarse a una primera aproximación de las razones de la existencia de los recientes (sub)grupos surgidos: Esmeralda, Fénix, El Establo, etc. En Zona Norte, ¿quiénes son sus exponentes?

Aclaración previa: los actores en cuestión se encargan de especificar que las diferencias pertenecen más a las apariencias que a la realidad efectiva. “No hay grupos. El peronismo está activo con diferentes espacios para instalar un proyecto político”, aseguró el intendente de Malvinas Argentinas, Leonardo Nardini. Desde su entorno agregan: “Nos van a ver hablando de las cuestiones que tienen que ver con los problemas que enfrentan nuestros vecinos todos los días”.

Habiendo dicho esto, es posible hacer una radiografía si entendemos que existe, por un lado, el intendentismo, y por el otro los dirigentes sin techo (opositores en sus distritos). Si tomamos como punto de referencia el homenaje a Antonio Cafiero en el porteño hotel NH en septiembre pasado, puede verse una foto que condensa la mayoría de los espacios aludidos.

Mirando de cerca la radiografía encontramos por el lado de los jefes comunales a Ariel Sujarchuk (Escobar) y a Nardini, ambos del Fénix; y a Gabriel Katopodis (San Martín), de Esmeralda. En el NH, el escobarense fue acompañado por su secretario general, Javier Rehl; el sanmartinense fue flanqueado por Diego Perrella, presidente del Concejo Deliberante.

Por el lado de los sin techo tenemos en Vicente López a Lorenzo Beccaría; en San Isidro (cuna de la primera renovación peronista) al dirigente Santiago Cafiero y a su compañero Fabián Brest, y a Leandro Martin; en San Fernando a Gustavo Aguilera (presidente del PJ) y al ex concejal Fernando Coronel (en quien se referencia la actual edil Josefina Passo); en Tigre se encuentran el dirigente Javier Forlenza, además de la cercana relación que guardan Federico Ugo (presidente del bloque de concejales del FpV) y Roberto Passo; por último en Pilar se anotan los también ediles Federico Achával y Santiago Laurent.

En este punto, resultan necesarias otras aclaraciones. “Mantenemos buenas relaciones con los Fénix y los Esmeralda. Ambos plantean que no van a inventar personas en donde no haya un intendente del peronismo”, aseguró uno de los consultados. “No hay ninguna ‘interna’, hay matices y es natural pero todos estamos apostando por la unidad”, sentenció otro de los protagonistas. Pese a ello, las afinidades existen. Tal es el caso de Aguilera (vinculado a Juan Zabaleta y al alcalde de San Martín) o Forlenza (quien es funcionario del gobierno municipal de Gustavo Menéndez).

Se podrá saber quiénes son, pero ¿cuál es el objetivo inmediato en cada uno de los distritos? En donde gobierna el peronismo es más sencillo establecerlo. Además de retenerlo, lograr un despegue para incidir en la estrategia electoral orientada a recuperar los ejecutivos nacional y bonaerense. En donde gobierna Cambiemos o el Frente Renovador, es ostensible que la apuesta es arrebatar las intendencias. ¿De qué manera?

“Como te decía, mi opinión es que tanto los Fénix como los Esmeralda no van a generar candidatos nuevos en donde no haya un intendente del peronismo. Van a tratar de cerrar con referentes del lugar, intentando lograr un marco de unidad. Sin embargo, esto va a depender del cierre nacional”, arriesgó uno de los sin techo.

En algunos distritos la campaña 2017 parece estar comenzando. Por otro lado, a nivel nacional viene habiendo movimientos que sugieren más de una dirección, con lo cual es apresurado establecer algún tipo de conclusión. ¿Habrá un escenario de tercios, o habrá alguna diseminación? ¿Podrán reducirse las opciones competitivas? Las respuestas exceden el contenido de este artículo.

Lo importante aquí es que, en el caso del peronismo, las listas distritales del año que viene surgirán de una alquimia entre lo superestructural (¿quién tendrá la lapicera?) y el trabajo de cada uno de los peronismos, ahora en el llano. ¿Logrará ser adecuada esta mixtura?

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