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Otra vez, gatillo fácil: un médico fue asaltado en San Isidro y casi lo mata la Policía

Héctor Béccar Varela fue llevado como rehén a bordo de su propia camioneta por un delincuente que había robado en su propia casa. Les dispararon a matar. "Al doblar una esquina apareció un móvil de la policía, desde donde comenzó un ataque a disparos, sin palabras ni advertencia de detenimiento mediante".

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Un reconocido ginecólogo y obstetra fue asaltado en San Isidro, pero casi lo mata la Policía. El insólito hecho ocurrió la semana pasada, luego de que Héctor Beccar Varela fuera asaltado en su propia casa de Lomas de San Isidro, donde se encontraba junto a toda su familia. Como su hijo logró llamar a la Policía, el delincuente lo llevó arriba de su propio vehículo como rehén, con dirección a villa La Cava, ubicada a unas de 10 cuadras de su vivienda. Cuando la Policía los interceptó, empezó a disparar a mansalva contra la camioneta en la que viajaban y casi los mata. El médico terminó con un balazo en la pierna.

“Al doblar una esquina apareció un móvil de la policía, desde donde comenzó un ataque a disparos, sin palabras ni advertencia de detenimiento mediante”, contó el hermano del médico, Bernardo Béccar Varela, en diálogo con Infobae. Los tiros impactaron en las cubiertas del vehículo pero no detuvieron su recorrido.

El ginecólogo asaltado.
El ginecólogo asaltado.

Pero la Policía los persiguió hasta La Cava, donde los encerró y continuó con los disparos. Uno de los tiros, relató el hermano del médico, impactó sobre la ventanilla del conductor, donde se encontraba Héctor, pero no lo hirió. “Eso asustó al delincuente y permitió que Héctor pudiera salir de su vehículo en dirección a los policías -continuó-.Mi hermano dio dos pasos y volvieron a dispararle. Ahí le impactaron en la pierna y le fracturaron el fémur”.

Pero la pesadilla no terminó: cuando se encontraba herido en el piso, los policías lo esposaron y hasta lo levantaron con vehemencia. Recién cuando pudo explicar que él había sido el asaltado, lo derivaron al hospital de San Isidro y luego fue trasladado al Hospital Austral.

“Mi hermano no lo podía creer. Después del mal trago que significaba que le entraran a robar a su casa, ver que casi pierde la vida a causa de los tiros de la policía fue aún peor”, relató Bernardo. Y contó que hasta se llegó a cuestionar la decisión de haber llamado al 911.

Según el hermano de la víctima, el ladrón quedó detenido y el policía que efectuó los disparos también fue identificado.

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