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Después de diez discos, tres DVDs y un montón de escenarios recorridos, Adriana Szusterman sintió que había llegado el tiempo de compartir su propuesta con sus seguidores de todas las edades. Así surge el espectáculo “Cantando con Adriana: el Musical”, en el que niños y adultos contribuyeron al repertorio a través de las redes sociales. “Tiene la esencia de mi carrera”, resume Adriana en diálogo con El Argentino ZN, en referencia a una trayectoria que comenzó hace 17 años, cuando dejó atrás su vocación de maestra jardinera para marcar la infancia de dos generaciones.

-¿Qué cosas te sorprenden a esta altura de tu carrera?

-Me sorprende día a día la repecusión, porque nunca tuve un programa en la tele. Nos escriben de Israel, de Canadá, de Arabia Saudita, familias que se fueron a vivir lejos y es una manera de mantener la conexión con Argentina. En Estados Unidos, las maestras utilizan nuestros DVD para enseñar español a la colonia latina. Ese tipo de alcance que tienen las redes, donde las cosas cobran vida propia, nos supera y redobla la responsabilidad.

-¿Cómo se relaciona esa responsabilidad con la tecnología?

-El acceso de los chicos a Internet, a la tecnología, es cada vez más frecuente. Empecé a hacer los clips de mis personajes, en dibujos animados, donde plasmo todos mis años de docente y mi carrera como cantante como parte de un sueño. Crear contenido para los chicos es mi pasión, y siento que los adultos encuentran confianza en lo que hago, donde sus hijos van a cantar, bailar y recibir un buen mensaje.

-¿Cómo va a manifestarse esta situación a futuro?

-Siento que la humanidad se va deshumanizando, los amigos se dicen feliz cumpleaños por whatsapp, ahí se torna peligroso. Apelo a que haya alguien con criterio y gran corazón, que no piense en lo fácil de enchufar a los chicos a la compu. Un rato está bien, pero ningún exceso es bueno y tiene que haber tiempo para todo. Para alguien que no viene del palo de la docencia puede ser más cómodo, pero no hay que perderse el momento del juego, porque depués no lo recuperás más. Es un trabajo de hormiguita, pero vale la pena.

-En julio, la Legislatura porteña te nombró “Personalidad Destacada”, un reconocimiento más en una larga lista en este sentido. ¿Qué significan?

-Es muy fuerte, porque no tuve programa en la tele ni una difusión masiva, fue más el producto de un boca a boca de algo que amo con locura. A veces pasa que coincide lo que te gusta con lo que llega al otro, y es un momento mágico, porque siento un compromiso muy fuerte por la niñez. La voz de los chicos no tiene el peso que debería tener. A veces minimizamos sus problemas, pensando que los problemas grandes son los de los adultos, pero un niño ve una pelea con un compañerito de jardín como algo tremendo. Podemos sentir que no tenemos palabras o que no sabemos qué decir, pero sólo con mirarlos a los ojos es un acto de amor. Es sembrar solidaridad, es escuchar cómo nos gusta ser escuchados, y ante todo, respetarlos y no juzgar.

-¿Por qué no estás en la televisión?

-No sé por qué, las cosas suceden cuando tienen que suceder, y si no suceden, es por algo. El año pasado me convocaron de Ideas del Sur para el segmento “Argentinitos”, lo valoro y lo agradezco porque lo disfruté mucho. Si llega una apuesta con este criterio, para hacer algo diferente, acá estoy, pero sin entrar en la locura del minuto a minuto. Mis sueños no pasan por la fama y el dinero, sino por dejar mi huella en la niñez, donde los chicos puedan compartir un rato con los adultos.

“Cantando con Adriana. El musical” se presenta este sábado a las 16 en el Teatro Niní Marshall, Perú 1401 –Tigre-. Entradas desde $250 en el sistema ticketek. 

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