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Sobredosis de Soda en vivo, recreando las inmortales canciones del trío. Foto: María Paula Pía)

Dentro de los varios caminos que puede emprender una banda tributo, Sobredosis de Soda eligió el profesionalismo y la autosuperación. Tomando como modelo la leyenda que forjaron Gustavo Cerati, Zeta Bosio y Charly Alberti, el grupo lleva diez años recreando las diferentes mutaciones en las que encarnó el trío más importante de la historia del rock latino. Fruto de ese respeto, empezaron a abrirse otras puertas y nuevos desafíos, como la presentación junto a Eruca Sativa en la costa de San Isidro. “Es la primera vez que compartimos un line up con bandas que no son del mismo rubro que nosotros. Es una linda expectativa, para festejar la primavera al aire libre y con el placer que nos da homenajear a Soda”, cuenta Mariano Albergoli, cantante y guitarrista de Sobredosis de Soda, que completan Ezequiel Pérez Casas en batería y Pablo Gillari Ces en bajo.

-Pasaron diez años desde que empezó esta aventura. ¿Qué aprendieron en el camino?

-Soda fue una banda muy exquisita, en cada disco mutaban la piel y el sonido, y a la hora de interpretarla es un viaje de experimentación pura. Te metés en Dynamo, por ejemplo, y no hay un piso en donde arrancar. Hay que ponerse a probar ese sonido y pulirlo, y eso lo aplicamos a medida que empezamos a tocar en lugares más grandes. Paramos la oreja y le prestamos más atención al audio, al equipamiento, a la escenografía, porque si no, sería todo mucho más aburrido.

-Cómo nace tu fanatismo por Soda?

-A mis 9 años me regalaron “Signos”, y tengo un amor especial por ese disco. Si hablo como músico, “Dynamo” representa esas cosas que a todo músico le gustaría. Es un disco que salió en 1992, que sigue sonando moderno y que sigue influenciando a un montón de bandas.

-¿En qué momento ese fanatismo se vuelve grupo tributo?

-Desde el 2003 tenía la idea de hacerlo y un par de años después empieza a tomar forma. Desde el comienzo, con los recursos que tenía a mano, tuve la intención de respetar todo: los instrumentos, el sonido, la estética, porque hay temas de Soda a los que se llega con determinado instrumento. Estar siempre detrás de un nivel tan alto nos sirve para mejorar. Ezequiel reequipó su batería hace seis meses; sonaba bien, pero para acercarnos al original tenemos que equiparnos a un nivel superlativo. En mi caso, me apasiona todo lo que tenga que ver con la guitarra: cables, pedales, micrófonos. A cualquier guitarrista se le cae la baba ante Gustavo.

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Mariano, en trance ceratiano. Foto: Vanesa Farabela

-A veces se pierde la dimensión de Cerati como guitarrista.

-Cerati es el faro artístico de todas las generaciones nuevas de músicos desde hace treinta años. Su guitarra tenía un sello característico, era un zarpado guitarrista y un zarpado cantante.

-¿Trabajás especialmente la voz?

-Estudio canto hace quince años y la voz la entreno todos los días. Después hay algo que me dio la naturaleza, un timbre y un color parecido que viene de nacimiento y no hay manera de forzarlo.

 

A contramano de lo que puede suponerse respecto a los grupos tributo, Sobredosis de Soda tiene buena onda con los músicos, que en algunos casos son colegas y en otros, referentes: posters de la adolescencia, que cobran vida y se vuelven pares por un rato. “Cuando cantamos con Virus fue un sueño: son el otro ícono del quiebre del pop de los ’80. Daniel Sbarra fue mi profe de guitarra y me enseñó a ser músico, a Marcelo Moura lo conozco desde chico y siempre nos dieron su apoyo. Se dan cuenta que lo hacemos desde la admiración y no desde el curro”.

-¿Tuvieron alguna devolución de los Soda?

-Estuve en una zapada con Zeta, donde también participaron el Zorrito Von Quintiero y Fernando Samalea. Me acuerdo que con mis amigos nos juntábamos a ver el Unplugged de Charly, y de repente estaba tirando paredes con ellos. Estaba muy nervioso y pendiente de no equivocarme, pero fue un encuentro muy ameno y puedo destacar que percibió el respeto con el que homenajeamos a su banda.

-Con Gustavo tuviste un contacto particular.

-Fui su doble en el clip de “Rapto”, de su último disco. Soy el jinete enmascarado que lo rescata del baúl. Yo no le dije que tenía el tributo, pero el director se lo contó y él tuvo la mejor onda. Me preguntó sobre la banda, como era el show, y el abrazo que nos dimos cuando terminó no me lo voy a olvidar nunca. Ok, lo había visto en vivo un montón de veces, pero verlo trabajar, ser parte de algo suyo fue sublime.

 

El trío se prepara para el Gran Rex. (María Pía Paz)
El trío se prepara para el Gran Rex. (María Paula Pía)

Luego del concierto por el Día de la Primavera, Sobredosis de Soda planea la apuesta más grande de su carrera: el 1 de noviembre se presentarán por primera vez en el Teatro Gran Rex, un lugar icónico en la carrera de Soda y en la de Cerati solista. “Nunca me temblaron tanto las piernas como cuando nos confirmaron la fecha. Para nosotros, y para todos los fans de Soda, es como tocar en la casa propia”, cuenta Mariano sobre un desafío que se plantea a varias escalas. “Al otro día se fueron los nervios y nos pusimos a trabajar en mejorar todo lo que venimos haciendo. Un lugar así potencia la exigencia, nos obliga a superarnos: así como hicimos cinco Vorterix, me gustaría hacer cinco Gran Rex”.

-También giraron por Latinoamérica, un camino que abrió Soda en los ’80.

-Sí, anduvimos por varios lugares, y lo que más me impresionó fue en Colombia. Fuimos cuatro veces y es donde lo sentimos más parecido a como es acá. Un público encendido, que canta tanto los clásicos como los lados b. Tocábamos “Cuando pase el temblor” y fue un flash, dos  mil personas saltando enloquecidas y me puse a pensar qué pasaba por la cabeza de aquel Cerati de 16 años en su casa de Villa Ortúzar componiendo ese carnavalito que años después recorrió Latinoamérica.

Sobredosis de Soda se presenta junto a Eruca Sativa y L.E.M.A.N.S. en el marco de los festejos por el Día de La Primavera organizados por la Subsecretaría de Cultura de San Isidro. Hoy a partir de las 14 en Alvear y el Río.

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