10 años sin López: la ausencia también está presente en Zona Norte

10 años sin López: la ausencia también está presente en Zona Norte

Un grupo de jóvenes músicos decidió interpelar a la sociedad: “El cómplice es culpable”, bautizaron al encuentro artístico que realizarán por el décimo aniversario de la desaparición de Jorge Julio López. Bandas de Escobar, Pilar y Campana, serigrafías, estampas y debates para pensar estos diez años y reavivar el reclamo.

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La ausencia de Jorge Julio López está presente, todos los días, en la ciudad de La Plata. En grafitis, pintadas y murales que sobreviven –o son repintados, en un ejercicio de perseverancia- al paso del tiempo. En el resto del mapa, la ausencia del testigo desaparecido no está tan presente. Pero por estos días, cuando se cumplen diez años de su segunda desaparición, el reclamo por saber qué pasó y quiénes son los responsables cobra fuerza. Y llega, también, a Zona Norte.

“10 años sin López: el cómplice es culpable”. Así se llama el encuentro organizado por un grupo de jóvenes músicos en el Espacio Cultural Pachamama, en Campana, donde también participarán bandas de Escobar y Del Viso (Pilar). “Si bien en el caso de López hay un repudio a la Policía y al Estado, también nos interesa el lugar de la gente, la sociedad. Por eso se llama ‘el cómplice es culpable’. Que la gente no sepa nada, que no diga nada, eso deja abierta la puerta para que vuelva a pasar”, advierte Juan Manuel Espinosa, de la banda Mi terror y uno de los organizadores. Aclara que en la actividad “no hay ningún movimiento político involucrado” y que el objetivo es “concientizar, que la gente sepa”.

afiche“No olvidamos, exigimos justicia y cárcel común al genocida Miguel Etchecolatz”, dice la consigna de convocatoria al encuentro, que se llevará a cabo este sábado 17 a partir de las 19 horas en Jean Jaures 724 (Campana). Además de Mi terror, tocarán: No me detengo nada (de Escobar), The Masakre (de Del Viso) y Tres ocho y Paranoikeando (de Campana).

Pero no sólo habrá música. Los colectivos artísticos La Sifonera, Sarri Sarri y Macaris se acercarán para realizar serigrafías y estampas que plasmen en remeras y láminas el reclamo de justicia por Jorge Julio López, a diez años de su segunda desaparición. Durante la actividad se proyectarán fragmentos de su testimonio judicial ante Etchecolatz y documentales, y se entregará material gráfico informativo.

“Surgió con un grupo de amigos. Vimos que por lo general en lo que es nuestra generación y para abajo hay muy poca interiorización con el tema. Tengo 30 años, los chicos de la banda también. Hace 15 años que estamos en el círculo del punk, que supuestamente debería llevar temas críticos, contra la represión, etc., pero se ha ido deformando para el lado de la cerveza y el descontrol. Intentamos volver un poco para ese lado”, explica Espinosa, en diálogo con El Argentino ZN. Para interpelar también a los más jóvenes, habrá un grupo de raperos adolescentes, entre otras cosas.

“Queremos hablar de quién era López, qué pasó. No somos peronistas, pero estamos defendiendo el derecho de López como peronista, o como lo que fuera, a poder contar lo que le pasó”, agregó el músico. Y destacó que el eje del encuentro estará puesto en la “libertad”.

López multiplicado

Entre las muchas iniciativas por los 10 años sin Jorge Julio López, que se cumplen el domingo 18 de septiembre, habrá dos marchas principales: una en La Plata, a las 16.30 (el punto de convocatoria es Plaza Moreno) y otra en Ciudad de Buenos Aires, a las 14.30, de Congreso a Plaza de Mayo.

Pero además, algunas iniciativas no tienen anclaje geográfico y pueden replicarse por todas partes. Como la que propuso el fotógrafo Gerardo Dell’Oro: “A pegar por López”. La propuesta consiste en imprimir distintas fotografías emblemáticas de López, con una particularidad: a todas las imágenes les falta un pedazo. Todas las fotos tienen una porción de ausencia. Para mantener presente esa marca, la idea es imprimir esas láminas y pegarlas en paredes, postes, plazas, esquinas. Por todos lados. Las imágenes se pueden descargar aquí.

Gerardo, el impulsor de esta iniciativa, es el hermano menor de Patricia, una ex compañera de militancia de López que también fue secuestrada y desaparecida en el centro clandestino llamado Pozo de Arana. Antes de presenciar su fusilamiento, López recibió un mensaje de parte de Patricia: le pidió que le avisara a su familia dónde había estado y que le dijera a su hijita –que tenía entonces 25 días- cuánto la quería. López cumplió: hizo llegar ese mensaje a destino y permitió a la familia Dell’Orto conocer qué había pasado con Patricia. Les permitió completar su historia.

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