Vidas de perros

Vidas de perros

Milagros tiene 15 años, vive con 11 perros y ya rescató a más de 100. Mabel tiene 60 años, vive con 33 perros y en la última década asistió a 3.000. La adolescente de Pilar y la jubilada de Escobar no se conocen, pero ambas cumplen la misma misión: al rescate de perros callejeros.

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Izq.: Milagros Toledo (foto: FB). Der.: Mabel Lanabere (foto: La Nación-Diego Spivacow-AFV).

“Mili Perruna”, se bautizó una. “La proteccionista de la bicicleta”, apodaron a la otra. Mili es Milagros Toledo, tiene 15 años y vive en Pilar. La proteccionista de la bicicleta es Mabel Lanabere, tiene 60 y es vecina de Escobar. No se conocen, pero las dos ganaron fama en sus barrios y fueron noticia en los últimos días por cumplir el mismo rol: rescatar perros de la calle, cuidarlos, llevarlos a castrar y darlos en adopción. Mili comenzó hace tres años, cuando un vecino le acercó un perrito lastimado que ella salvó y adoptó, y calcula que ya rescató a más de cien. Mabel arrancó hace una década y lleva un prolijo registro de animales asistidos: ya suman tres mil.

UNA FIESTA DE 15 SOLIDARIA Y UNA INSPECCIÓN MUNICIPAL

Milagros vive con 11 perros en su casa. Cuida a otros seis que quedaron en la casa donde vivía antes y a todos los que encuentra en las calles del barrio Fátima de Pilar. Cuando no está en la escuela, dedica su tiempo a los animales. Trata de llevarlos a castrar y luego darlos en adopción. Pero no son tareas sencillas. Y el jueves de la semana pasada surgió una complicación extra: llegó a su casa una inspección del área de Sanidad y Protección Animal del Municipio, que intimó a la familia a mantener los animales dentro de la propiedad, bajo amenaza de dar intervención al Juzgado de Faltas, según informó El Diario de Pilar.

Si bien con ayuda de vecinos y amigos Milagros había construido algunos caniles para evitar que los perros volvieran a la calle, más de uno se escapó y hubo vecinos que hicieron la denuncia. “Ojalá entendieran por qué se me escapan. No entienden que somos todas mujeres en casa, que nadie nos da una mano para cerrar el terreno. Tan rápido vinieron a inspeccionar, pero para dar una mano no están nunca”, cuestionó a través de su cuenta de Facebook, Mili Perruna Toledo, donde difunde los datos de perros en adopción y pide colaboraciones para mantenerlos.

“La inspección fue el jueves. Mi mamá reclamó por el funcionamiento de zoonosis y a los dos días me cayó la inspección”, contó la adolescente a El Argentino ZN. “Pedíamos que haya más castraciones y mejor atención de los veterinarios. En enero, febrero y marzo no hubo castraciones y hoy sufro que me dejen más bebés (como llama a los cachorros) en mi puerta”, contó indignada.

“Los comerciantes de mi barrio me dan huesos. A la Municipalidad me cansé de pedirle en estos tres años, pero ya no creo en ellos. Sólo en la gente trabajadora que siempre me ayuda” (Milagros)

Pero así como hay vecinos que protestan, la mayor parte reconoce y acompaña su labor. “Me donan siempre alimento, arroz. Los comerciantes de mi barrio me dan huesos. A la Municipalidad me cansé de pedirle en estos tres años, pero ya no creo en ellos. Sólo en la gente trabajadora que siempre me ayuda”, resaltó Milagros. Fueron muchos de esos vecinos quienes, en agosto, le retribuyeron el gesto de cariño colaborando con la organización de su fiesta de 15. Sin esa ayuda, su familia no hubiera podido solventarla. Mili, por su parte, gasta todo lo que obtiene al organizar ferias americanas y trabajar como niñera en alimentar, abrigar y curar a sus perros.

UN CUADERNO, UNA BICI CON CANASTO Y 33 PERROS

Mabel Lanabere esperó que sus cuatro hijos se independizaran para convertir su casa en un refugio perruno. Primero, hace más de una década, comenzó a ocuparse de que sus vecinos de Escobar castraran a sus perros. Con el tiempo, viendo que había cada vez más seres de cuatro patas en la calle, se empezó a dedicar a llevarlos uno a uno al servicio local de zoonosis. Anotó cada caso prolijamente en un cuaderno, según contó el periodista Javier Drovetto en el diario La Nación. El listado es infalible: Mabel ya asistió a tres mil perros. De ellos, 33 se quedaron viviendo en su casa.

En el distrito ya conocen a la mujer que recorre las calles en bici, en busca de animales sin hogar. Se les acerca, los mima para que entren en confianza y los sube al canasto de su bicicleta, agrandado especialmente para ellos. Por algo la bautizaron “la proteccionista de la bicicleta”. Como los perros tienen que recibir cuidados la noche previa y los días siguientes a ser castrados, ella se ocupa de resguardarlos en los caniles que instaló en su vivienda.

“Lo que más me gustaría es que me llamara el intendente, que me diga que hago el bien. Porque te juro que hay menos perros abandonados. Te lo juro” (Mabel)

Igual que Mili en Pilar, reclama a los veterinarios de zoonosis de Escobar que hagan más castraciones por día, aunque el servicio parece funcionar mejor en su distrito que en el de la adolescente. Mabel es jubilada y empleada doméstica y no recibe ayuda, pero le serviría que le dieran una mano: “Me vendrían bien donaciones de comida para perros. Pero lo que más me gustaría es que me llamara el intendente, que me diga que hago el bien. Porque te juro que hay menos perros abandonados. Te lo juro”.

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