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Una de las obras de "Isleña", la muestra de Lorena Boldt.

Hace dos años, Lorena Boldt -pintora, diseñadora gráfica- compró una casa sobre el Río Carapachay pensada como un escape para los fines de semana. Pero llegaba el domingo a la noche y ya quería que fuera viernes. Cada vez con más ganas. El mal del sauce, que le dicen. Y empezó a ir un miércoles. Y otro. Y ya no se quiso ir más. Adoptó ese paisaje mágico como su hábitat natural, y cambió, entre tantas otras cosas, su modo de pintar.

En ese escenario empieza a concebirse “Isleña”, la primera de sus muestras que incluye obras creadas desde cero en el Delta. “Hay un cambio estético en cuanto a colores, a formas y a texturas. Hay una mezcla entre lo abstracto –que tiene mucho de vegetación- y lo figurativo; pero todo lo que se ve de una manera u otra es la isla”, resume la artista, con un largo recorrido en la pintura y la fotografía.

Boldt viene de exponer “Gestos primitivos” en la Casa Marcó del Pont, también en Capital, una muestra que funcionó como anticipo de “Isleña”. Y a contramano de lo que puede suponerse, la paleta de colores se amplió en el nuevo paisaje de aguas marrones y hojas verdes. “Los colores cambian todo el tiempo. El sol hace cosas increíbles, y también la niebla, que aparece mucho en la obra. El paisaje muta durante el día y cada estación tiene su propio color. Y también influyen la vegetación nómade, la crecida del agua, un barco que pasa” enumera la artista.

20160813_094834 (1)Con el nuevo paisaje, no sólo cambiaron las temáticas sino también las técnicas y los formatos. Dentro de los siete acrílicos sobre tela que componen la muestra, hay tres trabajos de dos metros por 90 centímetros. Un nuevo desafío para la artista, que de lunes a viernes viaja dos horas hasta su trabajo en el obelisco, en una posta de lancha colectivo, tren y subte de la que no se arrepiente. “Todo es mágico”.

 

 

“Isleña”, de Lorena Boldt, puede visitarse hasta el 13 de septiembre en Centro Cultural Carlos Gardel, Olleros 3640 –CABA-.

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