Rituales umbandistas en Villa Martelli: la amenaza de vecinos y una religión...

Rituales umbandistas en Villa Martelli: la amenaza de vecinos y una religión estigmatizada

La aparición de gallinas muertas, maíz, velas e imágenes religiosas al costado de la Panamericana provocó la ira de vecinos de la zona. El Argentino ZN consultó a un especialista en religiosidades populares, habitualmente estigmatizadas, para conocer sobre su origen y rituales. Su fuerte presencia en el conurbano y la insólita respuesta del INADI.

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Foto: Gentileza Noticia Norte.

“Macumberos, les voy a meter un tiro”, escribió en un papel un vecino de Villa Martelli, en Vicente López, luego de que aparecieran gallinas muertas y otros elementos relacionados con religiosidades de matriz africana a la vera de la autopista Panamericana, frente a la calle Esteban Echeverría. Una amenaza que surge, según contaron vecinos al portal Noticia Norte, porque están cansados de estos rituales en la zona.

La escena fue encontrada hace unas semanas en el espacio verde ubicado entre Echeverría y el borde de la autopista, entre las calles Laprida y México. Allí podían verse gallinas muertas, maíz, velas e imágenes religiosas que, al parecer, forman parte de un ritual umbandista. “Al peligro por la inseguridad ahora hay que agregarle todo esto. El tema es que nadie los ve porque generalmente lo hacen de noche”, señaló un vecino. Y otra mujer destacó que le resulta “de terror” la escena. Y agregó: “La verdad es horrible. Si estás con chicos o mascotas no podés ni acercarte”. Por eso, varios vecinos de la zona decidieron organizarse, colocar carteles intimidatorios y hacer guardia de noche para evitar nuevos rituales.

Las historias oscuras sobre animales sacrificados y sus supuestos vínculos con crímenes o rituales satánicos suelen deambular en el imaginario social, pero poco se conoce sobre estas religiosidades populares, que suelen ser invisibilizadas y estigmatizadas, a pesar de que tienen una fuerte presencia en el conurbano bonaerense. Para saber de qué se trata, EL Argentino ZN dialogó con Alejandro Frigerio, doctor en Antropología, investigador del CONICET y especialista en religiosidad popular y culturas afroamericanas.

Las imágenes religiosas encontradas en Villa Martelli. Foto: Gentileza Noticia Norte.
Las imágenes religiosas encontradas en Villa Martelli. Foto: Gentileza Noticia Norte.

– ¿Qué formas de religiosidad africana existen en el país?

– Hay tres formas de religión afro en Argentina: la umbanda, la quimbanda y el batuque o nación (con más elementos afro que las otras dos, que tuvieron más influencia del Espiritismo). Últimamente, se desarrolló una cuarta, la Religión Africana Tradicional que ya no se define como afroamericana, sino como africana, el modelo sería la práctica actual en Nigeria. Casi todos los templos hacen las tres primeras, o al menos las dos primeras. Socialmente se conoce a estas tres variantes bajo el nombre de “umbanda” pero son tres variantes diferentes, aunque relacionadas, claro.

– ¿En qué consisten?

– La mayor parte son ofrendas para orixás [formas y fuerzas de la naturaleza] o para entidades espirituales de umbanda para que intercedan a favor de los que les piden cosas, o son restos de rituales que se “despachan”, se reintegran a las distintas partes de la naturaleza con las que tienen afinidad y en las que viven los seres espirituales invocados en los rituales. También pueden ser restos de “Limpiezas” (espirituales) de salud.

– ¿Por qué considerás que hay una mirada estigmatizante sobre este tipo de religiosidades?

– El modelo social de religiosidad que tenemos es el de un catolicismo muy secularizado -en el cual la relación con Dios es de baja intensidad emotiva, digamos, reservado más bien a ámbitos privados o socialmente reconocidos como “religiosos” (iglesias) y con poca presencia en el espacio público -salvo para determinadas fiestas y peregrinaciones.
La religiosidad popular es muy diferente y por eso se hace por fuera de las iglesias y templos, con otros presupuestos, mucho más “mágicos” (siempre son mágico-religiosos, pero más “mágicos” en la medida en que enfatizan que seres espirituales o sobrenaturales pueden ayudar y ayudan diariamente con problemas de salud, dinero, amor, lo que se necesite).
Cuando algún practicante religioso piensa, dice y actúa en función de conseguir que el mundo espiritual “interceda” o “intervenga” en la vida cotidiana, de manera regular y a pedido del devoto o el sacerdote (no como milagros muy raros e incontrolables, que sería la versión más secularizada) son vistos como “chantas” por buena parte de la clase media ilustrada -porque esos presupuestos irían contra una mirada “científica”, “ilustrada” o “religiosa” (secularizada). Esto le puede pasar a los espiritistas, a los pastores, pero mucho más a los umbandistas porque no están socialmente legitimados, porque buena parte de la clase media o media alta, y la que escribe en diarios no conocen de qué se trata. La gran cantidad de mediaciones materiales que usan los umbandistas (más allá de las velas blancas, que son el “modelo social” aceptado y legitimado de mediación material con lo sagrado) llama mucho la atención: velas de varios colores, imágenes de seres desconocidos para la mayoría, comidas, alcoholes, animales sacrificados.

Gallinas (¿o palomas?) muertas al costado de los árboles. Foto: Gentileza Noticia Norte.
Gallinas (¿o palomas?) muertas al costado de los árboles. Foto: Gentileza Noticia Norte.

– ¿Por qué sacrifican y ofrendan animales?

– Esencial para comprender estas religiones y sus aspectos más controvertidos es la noción de axé o energía espiritual. Todo lo que existe lo hace porque tiene axé. Los orixás lo pierden actuando para el beneficio de los hombres, y estos deben restituírselo apelando a ofrendas que contienen esta fuerza espiritual. La sangre es uno de los elementos que más axé posee (aunque no es el único), por ello las ofrendas de animales son muy importantes en todas las variantes más “africanas” de estas religiones (la Umbanda, por sus raíces espiritistas, no la utiliza). Cada orixá tiene su animal correspondiente, a veces determinado por su color o sexo, pero siempre es una especie de granja. Las ofrendas son muy específicas: ofrecer el animal incorrecto es inútil y hasta blasfemo. Siempre se busca que no sufra: es un medio de comunicación sagrado con las potencias espirituales y como tal debe ser tratado. Estas religiones buscan el bien de los seres humanos y no su sufrimiento.

 – Hay cierta estigmatización que lleva a asociarlos con rituales satánicos, ¿por qué considerás que eso ocurre?

– Por los colores de la quimbanda (negros, rojo, blanco), por algunas imágenes (las de los Exús que pueden remitir a una imaginería diabólica aunque el concepto de diablo y de mal absoluto es ajeno a la cosmovisión africana y afroamericana). Por creer erróneamente que todas las ofrendas o lo que se deja en espacios públicos son “trabajos” para el mal o de brujería o de magia negra. La mayor parte NO lo son, son ofrendas para orixás o para entidades espirituales de umbanda para que intercedan a favor de los que les piden cosas, o son restos de rituales que se “despachan”, se reintegran a las distintas partes de la naturaleza con las que tienen afinidad y en las que viven los seres espirituales invocados en los rituales.

El espacio verde donde aparecieron las ofrendas, ubicado al borde de la Panamericana.
El espacio verde donde aparecieron las ofrendas, ubicado al borde de la Panamericana. Foto: Gentileza Noticia Norte.

– ¿Qué opinás de los rituales en Villa Martelli, que provocaron la ira de varios vecinos? ¿Hay una tradición de conflicto con las ofrendas en lugares públicos?

– Muchos umbandistas critican a los que dejan cosas en espacios públicos por donde pasa gente. Les parece que hay que dejarlos en lugares donde no molesten a nadie ni sean vistos. A muchos practicantes se les puede hacer difícil esto por falta de coches, a otros no les importa -y por esto son criticados.
Los vecinos se creen siempre que estas cosas son “para el mal” y entonces les tienen miedo. Como tampoco conocen de la religión, y esta tiene mala imagen social, creen que los umbandistas torturan animales, o pueden hacer sufrir o daño a las personas. Nada de esto debería suceder en un práctica más o menos correcta. Sí los sacrificios, pero no son lo único que se ofrenda (hay muchas otras cosas) y los animales NO deben sufrir.
Es tremendo, claro, que digan que les van a pegar un tiro. A eso lleva la estigmatización y criminalización mediática. Vengo siguiendo las noticias sobre la umbanda  hace como veinte años y aumentaron, en mucho, las acusaciones espurias: cuando aparece alguna imagen rara cerca de algún crimen enseguida lo dan como relacionado o influyente en el crimen. Hay un problema ya de “portación de imágenes”; es decir, ciertas imágenes te hacen sospechoso. La policía tampoco parece saber mucho y acusa a los “umbanda” por cualquier cosa. Cualquier asesinato raro es calificado como ritual umbanda sin que tenga nada que ver con la religión. Es muy común que muchas casas del conurbano tengan imágenes religiosas (de umbanda, o del Gauchito Gil, o San La Muerte, o San Jorge) y es probable que al lado de hechos violentos aparezcan -pero en el 98% de las veces diría que no hay una conexión ni una relación causal entre una cosa y otra.

La insólita respuesta del INADI

El Argentino ZN también se comunicó con prensa del INADI, que primero no dio respuesta y que luego que este medio se contactara con el área de Afrodescendientes (quienes sí mostraron predisposición para la nota), contestaron primero que iban a gestionar una nota, pero después de una larga espera dijeron que no: “No es un tema del que se ocupe” el INADI, argumentaron desde el área de prensa del organismo.
Curiosa respuesta institucional de un organismo que debería promover el conocimiento y la no estigmatización de las religiosidades populares a las que dice representar.

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