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Formado en el under cordobés hace casi una década, Eruca Sativa dio cada paso con firmeza y sin apuro, una fórmula imbatible a la hora de hacer un camino en cualquier disciplina. Y una vez que puso primera, el trío formado por Lula Bertoldi en voz y guitarra, Brenda Martín en bajo y Gabriel Pedernera en batería, fue salteando uno a uno los prejuicios. Que las mujeres no pueden estar al frente de una banda de rock power. Que ya no hay bandas nuevas que valgan la pena. Que en el rock está todo inventando. Etcéteras.

En los últimos dos años, el ritmo interno de la banda se sacudió con hechos insoslayables en cualquier reseña biográfica. La experiencia acústica en el Teatro Ópera plasmada en el álbum en vivo “Huellas digitales”, el primer Luna Park en octubre de 2015, el Premio Gardel al clip de “Nada Salvaje” y, fundamentalmente, las maternidades de Lula y Brenda. “Es probablemente lo más importante que le pasó a cada una de ellas, es una nueva vida que están armando con dos seres maravillosos. Son muchas cosas a la vez y se siente increíble. Lo más importante de Eruca es la química humana y el amor. Nos queremos mucho y nos admiramos mucho, y eso hace que cada vez disfrutamos más lo que hacemos”, cuenta Gabriel en diálogo con El Argentino ZN.

Además de compositor en Eruca, el baterista es el productor referente de una nueva generación del rock argentino, a partir de su trabajo con Científicos del Palo, Todo Aparenta Normal y otros grupos emergentes. Y no es casual que su oído y su sensibilidad se conviertan en faro. Eruca Sativa es uno de los grupos que ayudó a resignificar la transmisión generacional en la música, algo que se manifiesta en sus recitales y es, acaso, su gran medalla. “Es muy fuerte lo que pasa y me hace revivir momentos increíbles, porque tuve, y todavía tengo, el placer de compartir música con mi padre. No es lo mismo que te escuche un pibe de 15 años que tiene todo por descubrir, a que te reconozca un tipo grande, que escuchó tanta música, que atravesó diferentes épocas sociales. Me lo dicen las familias en los recitales y es muy emocionante”, reconoce el baterista cordobés.

Martín, Pedernera y Bertoldi. Familia Eruca.
Martín, Pedernera y Bertoldi. Familia Eruca.

Mientras se toma su tiempo para su nueva producción discográfica –su último álbum de estudio, “Blanco”, es de 2012-, este sábado el grupo llega a Escobar para pasear por la discografía que lo colocó en la vanguardia de la renovación rockera. Para las nuevas creaciones habrá que esperar un poco. “Somos muy guardadores de canciones, no nos gusta adelantar hasta que no esté el disco en la calle”, cuenta el baterista sobre el show que darán mañana a las 20 en el Club Sportivo Escobar.

-¿Costó volver a la situación de banda en gira?

-No, porque estuvimos en movimiento. Seguimos haciendo shows con mis compañeras embarazadas y frenamos recién cuando Brenda estaba de ocho meses. Pero seguimos laburando a full, en proyectos como “Nada Salvaje”, o toda la producción del Luna Park, y son mis compañeras las que se llevan el gran aplauso.

-¿Cómo toman los hitos como el Luna Park o el Premio Gardel?
-Cada paso que uno, da por más que sea chiquito o enorme, tiene su importancia, pero también su naturalidad. No nos volvemos locos con nada. Tratamos de tener los pies en la tierra y hacer música porque nos gusta hacerlo, no porque estemos esperando un premio o llenar un estadio. Todo se dio naturalmente y supimos responder a nuestra propia intuición.

-Pasó mucho tiempo, -y pasaron muchas cosas- desde su último trabajo de estudio. ¿Hay ansiedad por mostrar lo nuevo?

-Cada vez nos ponemos más alta la vara, nos exigimos mucho y ahora sentimos que es el momento para hacer el disco que siempre quisimos, con tiempo para cada etapa de la producción. Antes era todo mucho más urgente, ahora desarrollamos una canción, la dejamos, la retomamos luego de un mes… Queremos hacer el mejor disco posible.

La potencia del grupo en vivo.
Eruca en escena: potencia y sensibilidad.

-¿De dónde proviene la autoexigencia?

-Tiene que ver con nosotros cien por cien; somos anticomerciales en el sentido de que lo que pase afuera lo tomamos como una cuestión de suerte. Si a la gente le gusta, excelente; si no le gusta, está buenísimo también. Por ahora, queremos que cada canción nos emocione y que se gane su lugar en el disco; después se verá.

 

-Es muy reconocido tu trabajo como productor. ¿Te gustaría producir a Eruca?
-Me resultaría muy difícil, porque las decisiones pasan por los tres. Para el próximo disco estamos trabajando con un productor externo, con un equipo similar al de “Nada Salvaje”, que fue una experiencia increíble. Decidimos tener a Adrián Bilbao como consultor externo, un tipo muy joven y muy sabio, con una sensibilidad especial. Y también trabajamos con Aníbal Kerpel, que es un prócer de la música argentina, un tipo que sólo pone amor en lo que hace.

-Otra vez el amor.

-Es que si no hay amor es muy difícil, no podemos simular algo que no existe.

 

Eruca Sativa se presenta el sábado 13 a las 20 en Club Sportivo Escobar, Colón 533. Grupo invitado: Malbeq & The Groovers

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