Compartir

Aún sin reconocerse una referente, Claudia Piñeiro sabe navegar en sus novelas sobre el suspenso con un estilo particular que la volvieron una de las escritoras más importantes de su tiempo. Desde que con “Las viudas de los jueves” ganó el Premio Clarín de Novela en 2005, sus novelas se convirtieron en clásico, fueron adaptadas a la pantalla grande y le abrieron las puertas al mundo que siempre había soñado.

Recién llegada del Festival Semana Negra de Gijón, y mientras escribe una nueva historia, Piñeiro continúa recibiendo buenas repercusiones de “Una suerte pequeña”, su última novela editada en 2015, acaso de las de su autoría, la que menos se ciñe al género negro. “Me da pudor que a veces mis novelas sean consideradas dentro del policial, por más que en algunas características de los personajes o de sus ámbitos, aparezcan elementos del género”, cuenta la escritora residente en Del Viso.

-¿Se puede decir que forma parte de un subgénero dentro del policial?

-Veo que es una tendencia en muchos escritores, que son premiados y obtienen muy buenas críticas. En “Rastros”, por ejemplo, hay una entrevista a Carlos Zanón, que ganó el año pasado en Gijón con la “Yo también fui Johnny Thunders”. Es una novela de personajes que me encantó, donde casi puede decirse que el asesino, más que un individuo, es una ciudad. Creo que algo parecido sucede con mis novelas. Tienen elementos del policial, pero no es policial clásico, con un enigma, un muerto, un asesino y un por qué. Es un tipo de relato en el que ese esquema de preguntas deja de importar.

-Más allá de la pureza de cada obra, hay un público ávido por el policial. ¿Por qué nos gusta tanto leer ese tipo de cosas?

-Primero, cabe destacar que no es lo mismo una novela de suspenso con elementos de policial, que la obra de autores clásicos, como Simenon, Chandler o Agatha Christie. Hay operaciones de lectura distinta, pero hay una característica en común: todas hablan mucho del ámbito en el que fueron escritas. Para contar una violencia y un crimen, no hay más remedio que hablar de la sociedad en la que sucede. El género policial siempre estuvo muy ligado a la crítica social, incluso en los clásicos, aunque por ahí a la distancia no se percibe tan claro.

-Sus novelas fueron traducidas a varios idiomas, lo que implica llegar a sociedades muy diferentes a la nuestra. ¿Se interpreta de un modo diferente el contexto social?

-Es interesante lo que pasa, porque se paran en otra cosmovisión. Por ejemplo, llama mucho la atención de “Las viudas de los jueves” o de “Betibú”, el concepto del country, de la vida en una comunidad cerrada. Una vez, una chica suiza insistía tanto con eso que le planteé por qué no se podía pensar Europa como una comunidad cerrada, con una muralla por la que no se puede pasar si no sos socio. A veces las conductas se repiten a niveles macro, lo que cuesta es extrapolar. Otra vez en Francia dijeron que hacía escritura premonitoria, porque en “Las viudas…” hablo mucho del riesgo país, algo que Europa vivió un tiempo después. Me maté de risa, porque pensaban que se trataba de una mente privilegiada, y sólo era un relato atravesado por la crisis del momento.

-¿Cómo vivió la experiencia en el festival Semana Negra, en Gijón?

-La pasé genial, estuvo muy bien organizado y fue mucho público, aunque algunos escritores se quejaban de que en otras ediciones había más presupuesto. Me comentaron que hay un partido asturiano de derecha que mucho no lo apoya, pero creo que es un festival ya instalado y seguirá más allá de los vaivenes políticos.

-Durante su estadía, Europa sufrió una ola de atentados. ¿Cómo observó el pulso cotidiano?

-Hay una sensación de que se agrandó la matriz de la posibilidad de sufrir un atentado en cualquier lugar. Antes pasaba sólo en los aeropuertos, y se notaba en la paranoia de los controles. Ahora puede ser en una iglesia, un desfile, o caminando por la rambla de Niza. Hace unos meses estuve en Londres y me llamó la atención no ver policías. Le pregunté a la gente de prensa que me acompañaba, y me contestó que estaban por todos lados, de civil. Me quedó la sensación que esta persona se sentía cuidada, pero a mí, viniendo de la Argentina, me dio un poco de escozor.

 

“Rastros”: un reportaje al policial negro

Piñeiro participará de la presentación de “Rastros. Entrevistas de género negro”, un libro que compila cuarenta y cinco entrevistas a autores, entre los que se encuentran las voces de Paco Ignacio Taibo II, Sergio Olguín, Kike Ferrari y Carlos Zanón. Se trata de una coedición de la Biblioteca Nacional y Evaristo Editorial y reúne un trabajo realizado entre febrero de 2009 y Noviembre de 2015 desde el Observatorio Hispanoamericano de Literatura Negra y Criminal.rsz_13686753_1629237524033326_1168331381801589055_n (1)

La cita es mañana a las 19.30 en la Sala Ortiz de la Biblioteca Nacional (Agüero 2502, CABA) y junto a la escritora estarán Kike Ferrari, Ricardo Gil Lavedra, Rodrigo de Echeandía y Damián Blas Vives.

Dejar una respuesta