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En medio de la vorágine artística de las vacaciones de invierno, Canticuénticos aparece como una opción ideal para compartir en familia. Con espíritu lúdico y formación docente, sus canciones atrapan tanto a chicos como a grandes, se cantan en las escuelas y jardines de infantes y adquieren vida propia en tiempos de redes sociales.

A diez años y tres discos de sus inicios, el grupo encara por primera vez una temporada de invierno en Capital Federal –en el ND Teatro- y se hace un lugar para visitar mañana el Teatro Niní Marshall, en medio de una época alocada que viven con tranquilidad. “No notamos diferencias con otros momentos, porque siempre encontramos un público muy efusivo con ganas de compartir nuestra propuesta”, cuenta Ruth Hillar, flautista, cantante y una de las compositoras del grupo que disfruta de la experiencia en Buenos Aires pero no se imagina mucho más tiempo lejos de sus pagos. “Tenemos nuestra vida en Santa Fe, estamos aquerenciados en nuestro lugar y amamos la docencia”, agrega la música criada en Santo Tomé.

-Esa querencia se nota en las letras y en las músicas del grupo. ¿Qué significa haber crecido en ese paisaje?

-Estamos muy en contacto con esa cultura del litoral, y entonces aparecen el chamamé, el rasguido doble y la chamarrita. Es muy importante para nosotros revalorizar los ritmos de nuestro lugar y mostrarlos por todo el país. De la misma manera, incluimos otros ritmos argentinos y latinoamericanos para darle visibilidad para que chicos y grandes que no estén tan acostumbrados a escuchar una chacarera, un huayno  o una zamba, aprendan a quererla.

-¿Aplican la misma filosofía a la hora de enseñar?

-La docencia siempre se va reinventando, porque los chicos van cambiando. Lo que nos propusimos fue quitarle al folklore esa asociación con el pasado y mostrar que al folklore lo inventamos todos los días. Queremos mantener nuestra música viva y en crecimiento, y muchos docentes compartieron esta propuesta. Se cantan nuestras canciones en escuelas y jardines, creo que valorizaron ver cómo se puede renovar el cancionero sin perder la esencia de la música.

“Cumbia del monstruo”: la canción como fenómeno viral

En simultáneo con un trabajo artesanal de composición y logística, Canticuénticos vive su propio éxito 2.0. El videoclip de “Cumbia del monstruo” –canción incluida en su segundo álbum, “Nada en su lugar”- va por los siete millones y medio de visitas en Youtube, mientras que “El mamboretá” y “Quiero para mí” se acercan a los tres millones de visualizaciones cada una. “Lo vivimos con bastante tranquilidad, aunque no dejamos de sorprendernos cuando vemos crecer los números”, resume Hillar, y aporta su mirada sobre una situación siempre delicada. “Nos gusta pensar a la tecnología, en este caso la web, como una herramienta, y preservar un tiempo para cuestiones que tengan que ver con lo humano. Hay que buscar los contenidos, no puede dejar a los chicos navegar libremente porque pueden perder un tiempo muy valioso para jugar, para crecer y para imaginar”.

-Sus espectáculos los disfrutan grandes y chicos por igual.

-Eso fue algo que  nos propusimos a la hora de componer, arreglar y escribir, y creo que vamos por el camino correcto. Nos gusta ver a la familia disfrutar de nuestros espectáculos, y sabernos parte de su vida cotidiana. Nos cuentan que cuando hacen un viaje, ponen nuestros discos y van cantando todos juntos. Y esa es una gran devolución.

Canticuénticos se presenta el miércoles 27 a las 15.30 en el Teatro Niní Marshall, Perú 1401 –Tigre-. Entradas desde $ 150 en el sistema ticketek o en las boleterías del teatro. En el ND Teatro –Paraguay 918, CABA-, funciones 28, 29 y 30 de julio. Más información en su página oficial.

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