El fenómeno del pique-tetazo

El fenómeno del pique-tetazo

De Tierra del Fuego a Jujuy, literalmente. Con más de treinta puntos de convocatoria en distintas ciudades y provincias del país, la teteada masiva se convirtió en un fenómeno imparable y multiplicado. El episodio de violencia institucional en San Isidro revelado por El Argentino ZN marcó un punto de inflexión en defensa del derecho a amamantar en lugares públicos. Les abrieron sumarios administrativos a las dos policías responsables.

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La plazoleta del mástil de San Isidro se convirtió en el epicentro de un fenómeno que no para de crecer. Este punto del mapa de Zona Norte quedó en el foco de las miradas al ser sede de la primera convocatoria a un pique-tetazo para repudiar el acto de violencia institucional que sufrió Constanza Santos, una joven madre de 22 años que fue echada por la Policía Local cuando le daba la teta a su bebé. Pero el mapa del distrito quedó chico. El fenómeno del pique-tetazo o tetada masiva se expandió por todo el país, con más de treinta convocatorias en distintas ciudades y provincias. De Tierra del Fuego a Jujuy, literalmente.

El caso fue revelado por El Argentino ZN y causó repudio generalizado. El colectivo Ni una menos se hizo eco del reclamo, así como múltiples espacios feministas, referentes de distintas fuerzas políticas, agrupaciones de lucha contra la violencia institucional y de defensa de la lactancia materna. El Municipio de San Isidro, a cargo de Gustavo Posse, tuvo que emitir un comunicado, aunque sólo calificó el hecho como un “incidente” y aprovechó para reclamar a la Provincia que trabaje en la formación de los agentes de la Policía Local. El Ministerio de Seguridad bonaerense, por su parte, informó que “a través de la Auditoría General de Asuntos Internos abrió un sumario administrativo a dos integrantes de la Policía Local de San Isidro que impidieron a una joven amamantar a su bebé en una plaza”. Si bien no se comunicaron con Constanza -según ella misma reclamó públicamente- indicaron que “se encuentra en proceso de investigación la sanción que les pudiera corresponder” a los agentes responsables.

La Fundación Lactancia y Maternidad (Fundalam), en tanto, hizo referencia al caso de San Isidro y emitió un comunicado para “aclarar que no existe legislación alguna ni nacional, provincial o municipal que prohíba amamantar en la vía pública. Por el contrario en los últimos años todas las legislaciones tienen por objeto promover, proteger y apoyar la lactancia materna”.

EameoPero además, la condena social se tradujo en expresiones artísticas, caricaturas y todo tipo de intervenciones a través de las redes, donde masivamente las madres compartieron imágenes de amamantamiento en lugares públicos, como un modo de defender ese derecho. Los ecos de esta historia llegaron a los medios masivos de comunicación en todo el país, a un nivel que desbordó a Constanza y su entorno.

Concejales, diputados y funcionarios expresaron su repudio al acto de violencia institucional hacia una mamá que alimentaba a su bebé en una plaza. E hicieron lo propio artistas y periodistas. El escritor Juan Solá, por ejemplo, aludió al caso difundiendo un texto sobre el acto de mostrar la teta, avalado en afiches de lencería y condenado a la hora de alimentar: “Molesta la teta que asoma bajo la blusa y cae, como caen los duraznos en febrero, sobre los labios diminutos de la cría hambrienta. Molesta la cría que acaricia la teta mientras posa los ojos nuevos en el rostro piadoso de la hembra que amamanta en el parque, en el colectivo, en el cantero. Molesta el pezón, redondo y rosado, arrugado, rebosante de leche, besado y mordido. Incomoda la teta cuando es fruta y no morbo, cuando el acto es íntimo a pesar de ser público y ningún otro que no sea hembra o cría comprende. La teta apropiada es la teta que vende lencería, celulares, autos, pero nunca la que da de comer. Qué sabe la cría de momentos adecuados para llorar de hambre. Qué sabe la cría del furioso marketing que condenó a la teta a ser pública para vender, pero nunca para amar”.

teteada nacional