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Dos pueblos. Un mismo pañuelo. Una sola dignidad. La Biblioteca  Popular Sudestada invita a la avant premiere de “Pañuelos para la historia”, el documental que refleja cómo la lucha de Madres de Plaza de Mayo, encarnada en la figura de Nora Cortiñas, sirvió como ejemplo para las mujeres de Kurdistán, la región que sufrió la ferocidad del régimen turco que costó miles de muertos y desaparecidos. La cita es hoy a las 20.30 en Aristóbulo del Valle 1631 (Florida, Vicente López), con entrada libre y gratuita.

“Pañuelos para la historia”, empezó a cobrar forma en la cabeza del periodista, poeta y trotamundos Alejandro Haddad, fallecido en 2014. En un viaje a Medio Oriente, en busca de sus orígenes sirio libaneses, pasó a visitar a Erdal Eren, un kurdo que había conocido en Chiapas. Allí entró en contacto con la realidad del Kurdistán turco, que reclama su autonomía económica y cultural de una región rica en tierras fértiles y yacimientos petroleros.

Nicolás Valentini vive en Rosario, es realizador audiovisual, docente y codirector del documental. En un encuentro de docuementalistas conoció a Alejandro, quien le contó de su experiencia en Medio Oriente. En las charlas empezaron a aparecer cada vez con más fuerza los puntos en contacto entre las Madres de Plaza de Mayo y las Madres de los Sábados, como se conoce a las mujeres que perdieron a sus hijos durante los años de lucha. Y pensaron en Nora.IMG_05951

Nora Cortiñas es la titular de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, un referente mundial a la hora de hablar de la lucha por los derechos humanos y la protagonista estelar en esta historia. Cuando acompañó a los realizadores al territorio kurdo, la empatía con aquellas mujeres fue inmediata. “Cuando te tocan un hijo, el sentimiento de una madre o un padre es el mismo en cualquier lugar del mundo. Y además, compartimos la metodología infame de la desaparición”, cuenta Nora a El Argentino ZN.

Nora, Alejandro y Nicolás emprendieron el viaje a Kurdistán en 2013. Allí los esperaba Erdal, quien  hizo las veces de traductor, asistente y encargado de la logística en una región que vivía una etapa de transición pacífica, que hoy es apenas un recuerdo. “Actualmente no podríamos filmarla”, sintetiza Nicolás en diálogo con este diario, para graficar un conflicto en permanente ebullición.

-¿Qué encontraron en la realidad kurda?

Nora: Con las Madres hemos tenido la posibilidad de compartir nuestra experiencia con otras madres de Turquía, Palestina o India. Pueden ser muy distintos los modos de vida, las creencias o los idiomas, pero compartimos el suplicio cotidiano de no saber qué pasó con nuestros hijos y nos une la búsqueda de memoria, verdad y justicia.

Nicolás: Uno se da cuenta que las injusticias son muy parecidas y por detrás de cualquier conflicto político o militar está lo económico. Como argentino es un orgullo ver lo que genera una persona como Nora, que afortunadamente también es reconocida en nuestro país.

nora y madres kurdasMientras Alejandro y Erdal producían el contenido, Nicolás seguía a Nora por las calles y aldeas asoladas de Kurdistán, y luego unieron ambos trabajos. Cuando presentaron el proyecto en Instituto del Cine, se lo rechazaron por carecer de ritmo y Nicolás explica cómo sortearon la dificultad. “Parecía más bien una visita turística de Nora, faltaba un conflicto, un avance dramático. Finalmente lo encontramos en el reflejo de una idiosincrasia distinta y en la militancia de género que ejercen las madres kurdas”.

Durante la siguiente etapa de realización, el documental sufrió un golpe mucho más duro, cuando Alejandro falleció en septiembre de 2014 y el proyecto pareció naufragar. “Quedé solo y me costó mucho, sobre todo la edición. Con la ayuda de algunos amigos de Ale, como Juan Mascaró del grupo Cine Maldito, nos instalamos en mi casa de Rosario y pudimos terminarlo”, recuerda el director.

La película se mostró en Festival de Cine de Mar del Plata, en Kurdistán y próximamente podrá verse en Chiapas, como un guiño al recorrido de Alejandro. Mientras se mueve por el circuito alternativo de festivales y centros culturales, Nicolás no se desespera por el estreno comercial y apunta a la difusión en escuelas y universidades. “El documental, como obra estética, tiene una función social que va más allá de la esfera del arte:  hace un puente con nuestra historia y nuestra cultura”.

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