Compartir

Mientras descansa de la temporada alta de festivales y prepara la edición inminente de un disco de versiones de Atahualpa Yupanqui, Oscar “Chaqueño” Palavecino disfruta de su lugar en la música folklórica argentina. Este domingo se presenta en Tigre, en uno de sus escasos contactos con el público de Buenos Aires, antes de seguir rumbo hacia el norte y hacia el sur del país, como cuando era chofer de larga distancia. “Uno siempre anda de un lado a otro, como sandía en carro”,grafica el artista nacido en el chaco salteño antes de su actuación en el Niní Marshall (Perú 1401, Tigre).

-Su fuerte son los festivales y las grandes multitudes. ¿Cómo encara los conciertos a menor escala?
-Yo aprovecho cada oportunidad de tocar, sea en un teatro, un festival o un galpón. La energía sobre el escenario es la misma, las canciones festivaleras también las tocamos y, por lo general, suenan mejor, porque ayuda la acústica del teatro. También me gusta que la gente esté tranquila, porque viene público de todas las edades y el teatro ofrece otras comodidades.

-En diciembre editó su primer CD y DVD en vivo. ¿Por qué eligió este momento de su carrera para hacerlo?
-Es lindo vivir de recuerdos cuando la vida lo permite. Quise resumir más de treinta años con la música, y por eso le puse “Recordando ayeres”. También es un testimonio que quede para el más allá, para cuando no salga más a cantar.

-También mira hacia adelante. ¿Por qué decidió homenajear a Atahualpa?
-Es una manera de recordar, y valorar a alguien tan emblemático en la pluma como en la música. Yo sólo hago mis versiones, respetando la cadencia, la métrica y esa sencillez con la que escriben los grandes de la música argentina, los que van a perdurar por los siglos de los siglos. Por más que lo hayan golpeado un poquito, el folklore avanza por el legado que dejaron artistas como Atahualpa, Castilla, los hermanos Díaz en Santiago, y tantos otros.

-Siempre reivindica el folklore en estado puro. ¿No le gusta la fusión?
-Me gusta cuando la canción es el resultado de una buena conjugación de melodía y poesía. El folklore siempre es el mismo, y yo vengo de una región en la que se toca y canta de una manera, capaz hasta con más pureza que lo que lo hago yo.

-Pueden cambiar las tendencias, pero Salta mantiene su lugar de semillero de nuevos talentos.
-Es cierto. También de Jujuy, Tucumán y de Santiago del Estero salen muchos músicos, pero Salta tiene ese no sé qué… Hay capacidad de sobra, y, si bien estamos conectados con el mundo, guardamos mucho respeto por las tradiciones.

-Horacio Guaraní lo erigió como su sucesor. ¿Usted ve sucesores del Chaqueño?
-Hay muchos que se ponen el sombrero y andan por todos lados, pero sigo esperando que aparezcan y defiendan a capa y espada el folklore. Uno nunca deja de aprender, aunque tengo la esperanza que aparezca un continuador que llegue al alma de la gente para que la música argentina no se apague.

Dejar una respuesta