113 puñaladas y 20 años después

113 puñaladas y 20 años después

Se cumplen dos décadas desde el femicidio que marcó un antes y un después en las luchas y reclamos contra la violencia de género. ¿Qué cambió tras el asesinato de Carolina Aló? ¿Por qué fue un caso bisagra? Homenajes en San Fernando y Tigre, a días de un nuevo #NiUnaMenos.

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El 27 de mayo de 1996, hace 20 años, Fabián Tablado clavó 113 veces un cuchillo en el cuerpo de Carolina Aló. Él tenía 20 años. Ella, 17. Eran novios desde hacía tres, vivían en San Fernando y estudiaban en Tigre. Por las sanguinarias características del caso, es uno de los femicidios más recordados en la Argentina. Aunque, claro, en un principio no se designó con ese término. Los diarios de entonces hablaban de “crimen pasional”, de “un amor devenido en muerte”, de “celos fatales”. Dos décadas más tarde y a días de la segunda convocatoria por Ni Una Menos parece haber un avance de varios casilleros: la violencia de género está más visibilizada, el reclamo por políticas públicas para combatirla es cada vez más masivo y se sabe que lo que mata no es la pasión o la emoción descontrolada, sino la violencia machista. Pero, 113 puñaladas y 20 años después, ¿cuáles son las cuentas pendientes?

Carolina Aló. Tenía 17 años.
Carolina Aló. Tenía 17 años.

“El Ni Una Menos creo que se va a repetir con fuerza este año. Fue un impacto grande, pero los legisladores no acusaron recibo. Porque desde esa fecha no se hizo nada”, cuestionó Edgardo Aló, padre de Carolina, en diálogo con El Argentino ZN. “La ausencia del Estado nos obliga a los padres a formar fundaciones, ONGs, no sólo para modificar proyectos sino también para aportar pruebas a los jueces. ¿Por qué tenemos que dedicarnos a hacer todo eso cuando hay funcionarios que no funcionan?”, se preguntó Aló, al frente de una fundación que lleva el nombre de su hija, abocada a ayudar a víctimas de violencia de género y a sus familias.

El crimen de Carolina “fue un caso bisagra, porque a partir de ahí se empezó a hablar del cambio de emoción violenta a femicidio”, enfatizó Edgargo. Sin embargo, el novio y asesino fue condenado a 24 años de cárcel, en un juicio irregular que calificó el caso como “homicidio simple” y no encontró ni ensañamiento ni alevosía en las 113 puñaladas. Al mismo tiempo, las tapas de los diarios de aquel mayo de 1996 destacaban el ensañamiento y los celos, mostraban las cartas de amor entre los jóvenes como pruebas de un enamoramiento desmedido con un desenlace fatal. La cobertura del caso incluía perfiles psicológicos y psiquiátricos del asesino, Fabián Tablado. Se hablaba de una supuesta infidelidad y de un presunto aborto como las razones que lo habrían llevado a él a perder la razón. Y matar.

“La pasión del joven skinhead –Tablado- por su novia se había convertido, en los últimos tiempos, en algo realmente enfermizo, al punto que había pintado varias paredes del barrio con leyendas y mensajes de amor hacia su compañera”, decía una de las notas de Crónica sobre el caso. “Para Crónica eran suficiente prueba de una ‘terrible historia de amor, locura y muerte’. He aquí una frase que tiene reminiscencias literarias, que parece reflejar un imaginario socialmente compartido, en el que una pareja de jóvenes novios representa una situación idílica por excelencia, como en Romeo y Julieta”, señaló el Informe Anual de los Observatorios de Sentencias Judiciales y de Medios de 2010, elaborado por el Equipo Latinoamericano de Justicia y Género. El informe recordaba la cobertura periodística del caso Aló como ejemplo paradigmático de las prácticas a modificar, por los clichés desplegados  en el intento por explicar el femicidio. “Clarín también tematizó en clave melodramática el costado ‘pasional’ del crimen, destacando la facilidad con la que se podría pasar del amor al odio en medio de ‘ataque de celos’“, indicaba el informe. Por eso el título de su tapa: “Del amor al crimen”.

 

En el noviazgo también

Luciana Peker, periodista especializada en cuestiones de géneros, también considera emblemático el caso de Carolina Aló, del que hoy se cumplen 20 años. “Lo que empezó con Carolina y debería retomarse es lo de noviazgos violentos. Que una chica podía morir por la violencia del novio, sin estar casada, empieza con Carolina. Esa idea de que el colegio, la adolescencia y el noviazgo también pueden ser lugares de peligro arranca con Carolina Aló”, destacó Peker. “Todos nos acordamos de las 113 puñaladas, aunque hoy el periodismo de género dice que no hay que contar el ensañamiento. Pero sí es un antes y un después el ver a las adolescentes como eje del riesgo”, enfatizó.

“Ahora no hay los suficientes talleres de noviazgos violentos. No están en el eje de las demandas, ni siquiera hoy con el Ni Una Menos”, advirtió. Y recordó que la masiva movilización del 3 de junio del año pasado, que está a punto re replicarse, se organizó a partir de un caso como semejanzas al de Aló. “Ni Una Menos explota con el femicidio de Chiara Pérez, que también fue a manos del novio, y sin embargo se pide muy poco por las chicas en esta situación. Y es importante porque son dinámicas muy diferentes: cuando hay hombres casados se pide que no se acerquen, se instalan botones antipánico. Con las chicas y sus novios es distinto. Se tiene que hacer cargo también la educación pública, el colegio, el Estado en lo que hace en los colegios”, resaltó Peker. Agregó que, tanto en el caso de Carolina como en el de Chiara, el tema del embarazo incrementó la violencia de sus parejas. “En el caso de Chiara ella lo quiere tener y el pibe no, pero es lo mismo. Que las chicas no puedan decidir, frente a hombres que creen que el embarazo los pone en dueños de ellas. El embarazo sube los niveles de vulnerabilidad y violencia”, concluyó.

En el caso de Carolina Aló, la violencia durante el noviazgo ya había sido percibida por su familia. “La semana anterior (al femicidio) yo había visto por primera vez que este chacal le tiraba del pelo y le tiraba una trompada –relató el padre de la joven a Infojus Noticias-  A mí me bastó lo que vi para decirle a Carolina ‘acá se terminó’. Después me entero que él ya la había golpeado otras veces, que inclusive adentro del colegio le había pegado una trompada y le había roto el tabique nasal: esa vez Carolina nos había dicho que se había caído”. En esos días Carolina les pidió a sus padres que la llevaran y la trajeran del colegio. El ámbito escolar, como aquel colegio de Tigre, todavía no era espacio de trabajo en la prevención de noviazgos violentos. Hacía falta.

113 puñaladas y 20 años después, hoy habrá homenajes a Carolina Aló en el cementerio de San Fernando y junto a una placa en la costa de Tigre. Fabián Tablado, en tanto, está preso en el penal de Campana, con una pena incrementada a 26 años de cumplimiento efectivo, a partir de la denuncia por amenazas a una nueva pareja que formó en prisión. Aunque hoy los diarios no cubrirían el femicidio del 27 de mayo de 1996 del mismo modo que entonces, todavía hace falta multiplicar el grito por #NiUnaMenos #VivasNosQueremos y #VolvemosALasCalles, para que no haya otra Carolina Aló.

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