Un nene pilarense y una foto que emocionó a todos

Un nene pilarense y una foto que emocionó a todos

La imagen de dos nenes en la despedida de Milito, uno sobre cada muleta, se volvió viral. El dueño de las muletas es Santiago Fretes: tiene diez años, es de Pilar, juega al fútbol y nació con una malformación genética. El Ministerio de Salud le había prometido una prótesis, pero el proceso se frenó tras el cambio de gobierno.

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La foto que se viralizó tras el partido de despedida de Milito.

“Es mi amigo de la cancha”, dice Santiago Fretes sobre el nene que lo acompaña en la foto. Ni siquiera sabe su nombre. Pero, cada vez que se encuentran en El Cilindro, juegan. No le prestan demasiada atención a los once de Racing ni a sus contrincantes. Jugar sus propios partidos es más divertido. Aunque el sábado fue distinto: la despedida de Diego Milito ameritaba ver qué pasaba en el centro del estadio, del otro lado de una pared demasiado alta para tener diez años. “Yo estaba viendo a Milito dar la vuelta a la cancha y mi amigo no llegaba, estaba saltando para asomarse. Entonces le presté una de mis muletas para que subiera. Yo siempre me subo para llegar”, dice Santiago para explicar como si fuera obvia la escena que ayer se viralizó: dos nenes asomados hacia la cancha, cada uno sobre una muleta.

“Santi va con la pelota a todos lados. Con ese nene son amigos de la cancha. No sabe ni cómo se llama, pero siempre juegan. Los pibes ni miran el partido, es un mundo aparte lo que hacen ellos. Son como 20 pibitos detrás de esa pared de casi un metro setenta. Santi hace rato que se trepa así cuando se le va la pelota o para mirar. El otro nene estaba a los saltos para llegar, entonces él le dio la muleta. Me emocioné y saqué la foto. Y al mismo tiempo pensé, ¡cuidado con las muletas, es el único par que tenemos!”, cuenta Sabrina Bonomo, mamá de Santiago Fretes, de diez años. La imagen comenzó a circular en las redes sociales el sábado por la tarde, en pleno partido de despedida de Milito, y ayer se volvió viral.

Foto: @BonomoSabri
Foto: @BonomoSabri

Santiago nació con una malformación genética y tiene una sola pierna. Hace magia sobre las muletas, juega al fútbol desde hace tres años en el Club Unión de Del Viso, en Pilar, y además practica taekwondo, anda en bicicleta y se trepa a los árboles. “Una vez también esquié y no es tan difícil”, aclara. El fútbol y el taekwondo son sus deportes favoritos. Juega de delantero, aunque es mejor haciendo buenos pases que metiendo goles. “A veces juego con la diez y a veces con la once. Me dicen que soy uno de los más rápidos”, cuenta, todavía emocionado por el adiós a Milito. “Es mi ídolo, igual que todos los de Racing. Estuvo re bueno ayer (por el sábado) cuando se apagaron todas las luces del estadio”, dice antes de inflar el pecho para contar que Milito lo saludó para su cumpleaños número diez.

“Él nació así y siempre hizo todo solo. No lo criamos como ‘pobrecito’, lo criamos para que se arregle solo. A veces me daba dolor en el pecho, pero hacía fuerza. Él me decía ‘¿me alcanzás tal cosa?’ y yo ‘no, agarrala’. Entonces se daba maña para llegar”, cuenta Sabrina. Fanático de la Academia, Santiago va a la cancha cada vez que consigue quien lo lleve desde Pilar hasta Avellaneda, donde conoció al equipo de Racing Integrado, el programa deportivo y recreativo para chicos con discapacidades.

La prótesis prometida

No es la primera vez que la historia de Santiago Fretes se vuelve visible por unas horas. El año pasado se difundió en las redes un video de su magia sobre muletas y el caso llegó a la tele. “Alguien lo grabó en la cancha, el video se compartió y me llamaron porque querían hacerle una nota. Yo decía ‘¿por qué?’, a mí me parece súper normal, pero a los demás no. Vinieron a entrevistarlo, pusieron mi celular y me llamó gente de todo el país, hasta de Tierra del Fuego, que nos quería ayudar para que pudiéramos acceder a la prótesis. Me ofrecían plata y yo les decía que no porque no tenía ni cuenta bancaria, me tuve que abrir una ese día”, cuenta la mamá de Santiago. En medio de la oleada de ayuda, llegó un llamado del Ministerio de Salud de la Nación para anunciar que se harían cargo de la prótesis. Las donaciones ya no hicieron falta, pero comenzó la burocracia de turnos y trámites. “No es una prótesis que se coloca así nomás, es algo que lleva tiempo, hay que hacer una cirugía. Se demoraron mucho los turnos, cambió el gobierno y chau, quedamos en la nada”, lamenta Sabrina.

Estaba sin trabajo ni obra social cuando le prometieron la prótesis. La única cobertura médica que tiene Santiago es a través de su pensión de discapacidad. Su papá trabaja como mecánico y su mamá acaba de comenzar un emprendimiento de venta de artículos deportivos. “Buscaremos por otro lado o esperaremos que yo tenga mi propia obra social. Pero es re difícil que te agarren una prepaga con un chico con discapacidad”, dice, mientras la foto de dos nenes y dos muletas sigue moviéndose a fuerza de retuits.

2 COMENTARIOS

  1. Luciana: Te agradezco por tus articulos, siempre sociales , siempre sensibles a las necesidades de la gente postergada . Segui en tu camino y escribiendo tan bien como siempre. Fuerza

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