Guasones: “Sentimos que logramos un respeto”

Guasones: “Sentimos que logramos un respeto”

El grupo platense presenta hoy en Escobar "Locales Calientes", su séptimo disco de estudio. El balance de una carrera constante y las similitudes entre la tragedia de Costa Salguero y la de Cromañón.

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Como si el tiempo no pasara, Guasones sigue girando, a casi veinticinco años de la primera vez. Claro está, con más experiencia, en otras condiciones y con audiencias cada vez más grandes. El grupo de La Plata está presentando “Locales Calientes”, su séptimo disco de estudio, y hoy llegan a Escobar como parte del tour que los llevará por San Juan, Rosario, Tandil y otras paradas por las rutas argentinas. “Siempre mantuvimos el espíritu de seguir tocando y la misma energía como banda. Salir de gira nos mantiene movilizados”, cuenta Esteban “Pato” Monti, bajista del combo platense que se presenta a las 20 en el Club Sportivo Escobar, Colón 533, con los locales Hermanos de la Calle como invitados.

-Decís que disfrutan mucho de los recitales y las giras. ¿Cuáles son los momentos para componer?
-Recién estamos empezando a pensar en un próximo disco, por ahora está todo muy verde. Siempre cada uno compone los demos en su casa y después lo guitarreamos en la sala. Si no aparecen la melodía y los acordes de esa manera, sabemos que no va y encaramos para otro lado.

-La fórmula parece funcionar, porque tienen unos cuantos temas en la cabeza de la gente.
-No somos hitmakers al estilo de los Babasónicos, que en ese sentido son fantásticos, cuando escuchás un tema te das cuenta que está todo en su lugar. Sí tenemos cortes que pegan, y en el vivo te das cuenta por cómo la gente canta los temas. La canción siempre estuvo presente, pero creo que hubo un quiebre en “Toro rojo” (2005), cuando trabajamos con Pablo Guyot y Alfredo Toth. Ahora, Jimmy Rip nos dio una vuelta con los efectos de guitarra, y sonamos un poco más fuerte.

-¿Qué lugar ocupa Guasones en la escena rock después de casi 25 años de carrera?
-Tocamos lo que nos gusta tocar, lo que sentimos, y no intentamos ser de una forma u otra. En una época nos metieron dentro de un gran catálogo de rock barrial, y nos molestaba porque sentíamos que estábamos todos en una misma bolsa. Con el tiempo sentimos que logramos un respeto de las bandas de una generación más grande y de las generaciones más chicas, y eso está bueno porque se genera un buen clima. Cuando nosotros empezamos eso no pasaba.

-Con lo sucedido en la fiesta Time Warp, en Costa Salguero, volvieron los fantasmas de Cromañón. ¿Qué análisis hacés de lo que pasó?
-Se pasan la pelota uno a otro y resulta que nadie fue. Hay una negligencia desde lo institucional a todo nivel, se ve en los hospitales públicos, en las escuelas… Es muy complejo, en la calle mueren chicos por drogas todos los días, pero esto adquirió una transcendencia impresionante porque está involucrada la clase media alta.

-Hay denuncias muy graves: que había una zona liberada para la venta de droga, que entró más gente que la permitida, que no había agua en los baños…

-Obvio que es un tema delicado, hay que darle importancia, pero pensemos la cantidad de espacio que ocupa en los medios con gente que no tiene ni idea, como Doman diciendo “Yo fui a una fiesta electrónica”… La droga es uno de los negocios más importantes a nivel mundial, hay que apuntarlo desde ese lugar y hacer un análisis más profundo; no todo es unir a la electrónica con el éxtasis, a la cumbia con el paco y al rock con la cocaína.

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