Kapanga y Cielo Razzo, juntos por primera vez

Kapanga y Cielo Razzo, juntos por primera vez

Con más de veinte años en la ruta, los dos grupos prometen una fiesta esta noche sobre el escenario del Club Sportivo Escobar. El rock como desafío y la mirada generacional.

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Maikel y el Mono en escena: la música y el motor de Kapanga. Foto: Gustavo Correa

Luego de varios encuentros ocasionales en festivales a lo largo y a lo ancho del país, los quilmeños y los rosarinos decidieron armar una fecha en conjunto, y la oportunidad parece llegarles en el momento justo y en Zona Norte. Con más de veinte años sobre cada lomo, y varias canciones en los compilados de rock nacional de su época, ambos grupos editaron nuevos discos en 2015, como un ejercicio saludable de renovar desafíos y situar más alta la vara artística.

“Motormúsica” pone a Kapanga por primera vez en el camino de la producción independiente, mientras que Cielo Razzo consigue en “Tierra Nueva” embellecer con estirpe cancionera toda la potencia que lo caracteriza. De esto y mucho más hablan Miguel “Maikel” de Luna Campos, guitarrista de Kapanga, y Javier Robledo, baterista de Cielo Razzo, antes del concierto pautado para las 20 en el Club Sportivo Escobar -Colón 533- .

-Maikel, ¿por qué apostaron a la independencia luego de tantos años exitosos?

M: Era una jugada que teníamos ganas de hacer y estamos muy contentos con el resultado. Habíamos terminado nuestro estudio, ya teníamos la agencia, el trato con la prensa… ¿por qué no aprovechar todo eso? Tiene sus beneficios. En una compañía hay muchos artistas, y se distribuye el tiempo. Ahora los únicos artistas somos nosotros, y no tomamos decisiones apresuradas.

-¿Qué lugar ocupa “Motormúsica” en el ciclo compositivo de Kapanga?

M: No renegamos de nuestros orígenes ni de nuestro ADN y en este disco queríamos hacer algo distinto pero sin perder esa esencia. Podríamos componer “El mono relojero” o “El universal” una y
mil veces más, pero sería insoportable hacer siempre la misma canción. Al principio la gente se descoloca, pero después se mete en el juego, y no es otra cosa que un juego lo que proponemos.

-En el caso de Cielo Razzo, la novedad pasa por el trabajo con el productor Alejandro Vázquez.

Cielo Razzo
Cielo Razzo gestando “Tierra Nueva”. Foto: Prensa

JR: Fue una experiencia muy bonita. Hace tiempo que seguíamos su trabajo con Carajo, El Bordo, Las Pastillas del Abuelo, todas bandas amigas y sentíamos que íbamos a trabajar bien juntos. Creo que fue un acierto, su trabajo fue muy importante a nivel técnico, y se involucró en el proyecto con mucha energía, buen humor y paciencia.

-¿Cómo lo tomó el público? A veces los fans no son muy amigos de los cambios artísticos que decide una banda.

JR: Hay muy buena vibra y a la gente le gustó tanto como a nosotros. Ahora tenemos un lindo problema, que es armar la lista para los shows. Algunos temas viejos empiezan a quedar a un lado, en otros probamos con reformular arreglos. Por suerte los razzeros comparten nuestras sensaciones y en el vivo se disfruta, sea un tema bien power o una balada.

-Los dos grupos ya pasaron los veinte años en la ruta. ¿Cómo se llevan con que el público sea cada vez más joven?

M: Es agradable, pero extraño. Nos viene a ver una segunda generación y uno queda como Dorian Gray, parece que no pasara el tiempo. Pero nos encanta que pase eso, que a los shows vengan las familias, porque arriba del escenario planteamos un espectáculo.

JR: A mí me sigue sorprendiendo. Cuando veo a los chicos me pregunto dónde habrán conocido a la banda, cómo y por qué nos siguen… Está buenísimo, nos da mucha alegría y nos mantiene con la cabeza para adelante.

-Suelen animar festivales donde conviven diferentes propuestas. ¿Se terminó la intolerancia en el rock?

M: Creo que el mayor logro de esta generación es respetar la propuesta del otro sin agredir. La música es un lenguaje universal, y está bueno que el respeto esté más allá de la música

JR: Los festivales ya no manifiestan rivalidades futboleras, y cada vez hay más predisposición para hacer cosas en conjunto. No estamos hablando de otra cosa que de arte, y cada uno es libre de escuchar lo quiera.

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