El presunto asesino del martillo cayó por un serrucho zapallero

El presunto asesino del martillo cayó por un serrucho zapallero

Fue arrestado por una tentativa de robo, pero llevaba en la mochila herramientas que lo vincularon con el crimen de una anciana en Pilar. Los hijos de la víctima identificaron los elementos y vecinos de la cuadra lo reconocieron.

Compartir

Un jardinero que era buscado como principal sospechoso del crimen de la anciana brasileña que fue asesinada a martillazos en Pilar la semana pasada quedó detenido en esa causa tras haber sido arrestado por una tentativa de robo, cuando llevaba una mochila con un serrucho zapallero y un hacha del mismo juego de herramientas que el martillo empleado para cometer el asesinato. En una rueda de reconocimiento, fue identificado por vecinos que lo vieron irse de la escena del crimen.

Fuentes judiciales y policiales informaron a la agencia Télam que el fiscal Leonardo Loiterstein, de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 2 de Pilar, solicitó ayer la detención del imputado, Maximiliano Pérez, de 40 años, en el marco de esta causa caratulada como homicidio agravado. “Sabíamos que el asesino era el parquero que hacía dos meses venía trabajando en la casa pero no teníamos su identidad completa, sólo que lo habían visto irse en un viejo Ford Taunus”, dijo a Télam uno de los investigadores.

Pérez fue detenido el viernes pasado, al día siguiente del crimen de la brasileña y a unas diez cuadras de la casa donde se produjo el homicidio, cuando fue sorprendido en los jardines de una propiedad de la calle Musladini al 1500. La dueña vio que el hombre estaba merodeando y había ingresado a un galpón que tiene en el fondo de su casa, por lo que soltó a sus perros y llamó al 911, según contaron los voceros.

La clave para relacionar a este hombre con el jardinero buscado por el homicidio de Shirley Pacheco, de 78 años, estuvo en la mochila que la Policía le secuestró en ese arresto: en su interior había un serrucho zapallero y un hacha de mano que, por las características de sus mangos de madera, eran del mismo juego de herramientas que el martillo que empleó el asesino para golpear a la víctima en la cabeza.

El fiscal Loiterstein decidió dejar aprehendido a Pérez por la tentativa del robo en la segunda propiedad y, en paralelo, convocó a los hijos de la víctima brasileña para exhibirles las herramientas que le secuestraron. Los hijos de Pacheco no dudaron en reconocer que tanto el serrucho zapallero como el hacha eran herramientas de su madre que faltaban de la casa y que coincidían con el martillo utilizado para asesinarla.

El crimen fue cometido el jueves último por la tarde, cuando la víctima se encontraba en su casa, en 11 de Septiembre al 1100, en Pilar. Varios vecinos de la cuadra escucharon gritos de pedido de ayuda de la jubilada y cuando se acercaron a un galpón ubicado en la parte trasera de la vivienda la hallaron en el suelo y con sangre en la cabeza. La mujer fue trasladada de urgencia y aún consciente a un centro asistencial, pero con el correr de las horas su cuadro empeoró y finalmente falleció esa misma noche.

Dejar una respuesta