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Cuando los represores sacudieron la puerta a los golpes y entraron a su casa de Boulogne, Flavia Battistiol Colayago tenía tres años y medio. Pero todavía se acuerda: “De eso no te olvidás más”. Lorena Battistiol Colayago tenía poco más de un año. Ninguna de las dos tiene grabada la imagen de su mamá, Juana Matilde Colayago, con su panza de seis meses y medio de embarazo. Pero quedan las fotos, los estudios médicos y los testimonios sobre ese bebé que estaba por nacer y que sus hermanas, Flavia y Lorena, llevan una vida buscando.

Sus padres, Juana Matilde Colayago y Egidio Battistiol, fueron secuestrados en su casa de Boulogne, en San Isidro, el 31 de agosto de 1977. Los trasladaron al centro clandestino que funcionó en Campo de Mayo. También se llevaron a Flavia y Lorena, pero después de varias idas y vueltas los militares las dejaron en la casa de una vecina, algo reticente a recibirlas. Allí las buscaron sus abuelos maternos, con quienes crecieron. De su mamá y su papá no volvieron a tener noticias. Tampoco de su hermano o hermana, nacido en cautiverio entre noviembre y diciembre de 1977.

“Los nacimientos en Campo de Mayo eran programados. Mercedes Benz les había donado una incubadora y a los siete u ocho meses de gestación ya nacían los bebés. Ningún lugar del país tenía incubadora, pero el centro clandestino sí. Si bien no tenemos un testimonio del nacimiento, creemos que nació porque tenían todo preparado para que naciera”, destacó Flavia, actualmente a cargo del área de Derechos Humanos de la Municipalidad de Escobar.

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Juana y Egidio, con Flavia en brazos.

“El Tano” Egidio y “La Tucu” Juana, los padres de Flavia y Lorena, se conocieron en una fábrica. Cuando se enamoraron y se casaron, ella se mudó a la casa de él en Zona Norte. Egidio era obrero ferroviario y delegado en la Línea Mitre. Además, militaba en Montoneros. Su compañera era ama de casa. Sus casos forman parte de la larga lista que espera el juicio en la megacausa de Campo de Mayo. “Está bastante demorado por el nuevo Tribunal que se tiene que conformar; nos anunciaron que van a hacer un juicio donde van a unificar casos y posiblemente comenzaría a principios de 2017”, adelantó Lorena. La causa que incluye a su familia reúne a ocho trabajadores ferroviarios desaparecidos.

La búsqueda del menor de los Battistiol Colayago la impulsan también desde el blog tushermanastebuscan.blogspot.com.ar. Lorena trabaja en Abuelas de Plaza de Mayo, que por estos días lanza una campaña de donaciones para recaudar fondos ([email protected]). “Es para poder acelerar los tiempos de búsqueda -explicó Lorena-. Tenemos el apuro de la edad de las abuelas, la urgencia de que no se nos mueran sin conocer a sus nietos”.

Hoy, además de marchar a Plaza de Mayo como cada 24 de marzo, están pendientes de la desclasificación de documentos prometida por el gobierno de Estados Unidos y el Vaticano. Y, sobre todo, reclaman a la gestión de Barack Obama ayuda con la búsqueda de cinco nietos o nietas que vivirían en Estados Unidos y que se niegan a analizarse: “Si la ley pudiera actuar como acá, que se pide una prenda o un cepillo de dientes… Hoy la ley de Estados Unidos no nos acompaña. Es un pedido especial de ayuda en ese sentido”.

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